viernes, 9 de septiembre de 2011

Ayudar a un perro, cambiar el mundo


Cuenta una historia que un niño de siete años se encontraba en una playa solitaria, a primera hora de la mañana. Recogía estrellas de mar que habían quedado en la playa y las devolvía al mar.
De pronto, se le acercó un adulto y le preguntó:
-¿Qué estás haciendo?
El niño respondió:
-Estoy cogiendo las estrellas de mar que se han quedado atrapadas en la playa, y las devuelvo al mar, antes de que el sol de la mañana las queme y mueran.
El señor le dijo:
-¿Pero no ves lo enorme que es esta playa? Hay miles de estrellas de mar en la arena, y en todas las playas del mundo ¡millones! ¿No ves que lo que estás haciendo no cambia nada?


El niño cogió otra estrella, la devolvió al mar, se paró, miró fijamente a los ojos del hombre y contestó:
- Para esa estrella de mar, lo cambia todo.



¿Para qué ayudar a un perro si hay tantos abandonados? Seguirá habiendo abandonos, seguirán muriendo perros atropellados, maltratados, a millones. Apenas cambia nada ayudar a uno de ellos...


Quizá la situación no cambie, pero para ese perro ser rescatado lo cambia todo.


Para Yango, lo cambió todo.




jueves, 8 de septiembre de 2011

Yango va sobre ruedas

Después de varios días de tratamiento, la mejoría es espectacular.
Aquel despojo de galgo esquelético y desahuciado comienza a dar sus primeros pasos.

Sostenido por un arnés y la ayuda incondicional de Laura, Yango iniciaría un camino sin retorno hacia la recuperación total. Sin duda, la mejor carrera de su vida.


lunes, 5 de septiembre de 2011

Yango, el que espera

Yango significa "el que espera".

Espera, observando su nuevo hogar, su entorno, el mundo a su alrededor;

espera el momento de ponerse en pie y trotar, para nunca parar de hacerlo;

espera su oportunidad.

Yango, espera

domingo, 4 de septiembre de 2011

Yango tiene voz

Si, la verdad es que Yango tiene voz ¡puede hablar! Lo hace a su manera, con un registro variado y muy rico de gestos y sonidos. Quienes han convivido con él coinciden en que sus ojos hablan, sus orejas puntiagudas hablan; hablan sus curiosos movimientos de cabeza y su constante sonrisa de galgo.

A Yango se le recetó un tratamiento a base de corticoides, y muy poco a poco fue recuperando la movilidad. Empezó por levantar la cabeza y así pudo observar el mundo a su alrededor, vamos, lo que se dice...¡cotillear! algo que encanta a todo buen galgo que se precie de serlo.

En primer lugar vió a dos mujeres jóvenes sentadas junto a él, que lo miraban con ternura.

"Vaya, éstas son las que me han rescatado, no están mal...¿Por qué me miran con esas caras de pena? ¿Acaso piensan que no volveré a moverme? La llevan clara, porque en pocos días voy a correr como un caballo loco...Aunque, ummm...pensándolo mejor, quizá me convenga hacerme el inmóvil durante una temporada, me cuidan tan bien y sobre todo...¡me dan tanta comida!!"

A continuación vió un ser muy extraño y gordito, que no se parecía en nada a un galgo...La bulldog francés se acercó curiosa, y Yango levantó las orejas:

"Rayos y truenos ¡qué bicho tan extraño! Nunca había visto nada igual ¿Será un perro? Desde luego es tan diferente a mí, con ese morro tan chato..."

Por último, descubrió que varias galgas lo miraban con extrañeza: dos atigradas, dos negras y una blanca.

"Ohhh, cuánta chica guapa y cuánta variedad de color en su pelaje ¡ésto promete!", exclamó el pobre Yango, ignorante del nada prometedor futuro que le esperaba a sus testículos.

Y así, desde su mullido colchón de estampado animal, très chic, y rodeado de su cohorte de galgas, Yango comenzó a mantener su cabeza y su torso erguidos, a tener cada vez más ganas de levantarse y andar, para compartir los juegos de todos aquellos animales a los que veía correr y trotar ante sus narices mientras él permanecía, irremediablemente, tumbado...



jueves, 1 de septiembre de 2011

Yango mueve la cola

Así estaba Yango cuando fue encontrado. Yango responde a la voz de Laura agitando la única parte de su cuerpo que puede mover: su rabito.

martes, 30 de agosto de 2011

Polirradicu...¿qué?

REMITIDO NEUROLOGIA:
Galgo español. Se lo han encontrado en la calle postrado, no se mueve, no puede incorporarse. Sí come y bebe. No saben si ha habido un traumatismo, aunque no hay heridas graves o lesiones aparentes.
Examen Físico:
Mucosas normales, auscultación normal, tª normal.
Esta postrado y es incapaz de levantar la cabeza, aunque está atento.
Examen Neurológico:
· Estado mental: normal
· Marcha: tetraplejia
· Reacciones posturales: no es posible realizarlas. si hay dolor profundo.
· Pares craneales: disminuido el facial
· Reflejos espinales: ausencia completa o grave de todos los reflejos en extremidades anteriores y posteriores, incluidos flexor, rotuliano, triceps, extensor carporadial,...
· Localización de la lesión: difusa periférica
Diagnósticos diferenciales:
Miastenia, polirradiculoneuritis, debilidad sistémica, infecciones...
Pruebas complementarias:
Bioquímica y hemograma normales
Electromiografía:
aparición de actividad espontánea en diversos grupos musculares, como tibial, gracilis, extensor
carporadial...
Diagnóstico:
Polirradiculoneuritis.



Polirradiculoneuritis, ese fue el diagnóstico del veterinario que trató a Yango. Una enfermedad neuronal que en muchos casos puede tratarse simplemente con corticoides, pero que suele dejar secuelas, sobre todo en el tren posterior del animal.

No es el caso de Yango, que nunca se ha rendido y que a día de hoy está totalmente recuperado. Sus jóvenes rescatadoras no se amedrentaron ante un nombre tan largo y extraño: ¡polirradiculoneuritis! Tampoco dudaron ante la ardua y complicada tarea que supondría cuidar de aquel galgo inmóvil, asearlo y dar la vuelta constantemente al cuerpecito lacerado de aquel despojo de perro que tan sólo podía mover la cola y las pestañas.


Paralizado su cuerpo, que no su mente, Yango no dudaba en responder a su nuevo nombre y a las atenciones dispensadas agitando su rabo lleno de heridas y costras. En sus ojos húmedos, en su mirada limpia se reflejaba, como en un lago cristalino, el ansia por vivir, la capacidad de lucha, ternura y agradecimiento que muestran todos los galgos rescatados.


Por qué Yango se llama Yango

Cuando Laura y Lorena, de la Asociación La Galga Betty, rescataron a Yango en Murcia, éste todavía no se llamaba Yango. Acudieron a la llamada de alguien que decía haber encontrado un galgo malherido en una cuneta. Al llegar, se encontraron un perro sin nombre postrado en el suelo, inmóvil, paralizado. Un saco de huesos color canela cubierto de llagas y lleno de garrapatas. Casi un cadáver de galgo. Sólo en sus enormes ojos almendrados se percibía un atisbo de esperanza. Aquel perro quería vivir, y esto impactó de inmediato a sus rescatadoras.


Nunca sabremos si realmente Yango fue encontrado en una cuneta y llevado a casa de aquella gente que dió el aviso; no sabremos si la familia que llamó a la asociación tenía a Yango, y una vez enfermo trató de deshacerse de él de la mejor manera que supieron o pudieron. Pero tampoco queremos saberlo. Lo importante es que él ahora tiene opción de una nueva vida que otros como él no tienen.


Tan deplorable era el estado del galgo que, en la sala de espera del veterinario, un hombre de etnia gitana preguntó si iba a morir. No se sabía. Preguntó su nombre. No tenía. ¿Qué nombre poner a un perro que no se sabe si va a vivir?

- Si sobrevive, prométeme que le llamarás Yango.


- Lo prometo.


Y aquel galgo deshauciado sobrevivió, vaya si lo hizo. Y pasó a llamarse Yango por obra y gracia de un gitano que llevaba a sus perros al veterinario. Porque ni todos los gitanos son inadaptados ni maltratadores de perros, ni todos los galgos, por suerte, mueren a la primera de cambio.


Algunos tienen otra oportunidad. Algunos tienen varias vidas. Como Yango.